lunes, 2 de noviembre de 2009

SOBRE EL CUENTO DE LOS HERMANOS GRIMM - EL FLAUTISTA DE HAMELIN –

La historia del Flautista de Hamelin viene atravesada por un sinnúmero no desconocido de los contextos propios de la cultura europea, que aunque no se puede calificar de uniforme u homogénea, es sin duda una cultura que encierra factores que son comunes y generalizables a todas las sociedades que conforman el mosaico europeo.

El cuento de los Hermanos Grimm, se inscribe en un contexto de profundos cambios de orden político y socieconomico, que le generaba a sociedades como la alemana una necesaria reevaluación de las profundas estructuras de las que toma sus cimientos. Realmente, la historia alemana, configurada por su ascensión durante muchos años a un poder que se autoproclama como regidor de las culturas de Europa del Este, desde el centro de la misma, y que es lo los Hermanos Grimm tratan de demostrar en este tipo de cuentos. Los cuentos de los Hermanos Grimm no son más que la exaltación de los valores que se creen buenos y necesarios en este tipo de culturas. Básicamente en los cuentos, el lector encuentra una constante en el desarrollo de las temáticas dispuestas: unos incansables enfrentamientos entre las cosas que se creen “malas y buenas”.

El bien y el mal, mostrado en figuras que se suponen representaciones de estos, el oro como algo bueno y deseable y el dinero como garante de felicidad. Estas son dos de las constantes temáticas en el desarrollo de los cuentos; de la misma manera, el hecho de la representación de lo mágico y de lo que implica ser el Rey , la Reina o la Princesa, son ejes alrededor de los cueles los Hermanos Grimm hacen el juego de su discurso que se muestra un poco acogedor para las personas de este lado del mundo, al ser los países occidentales herederos de estas culturas; para cualquier persona que viva y tenga como cultura alguno de los países del oeste de Europa y el occidente del mundo en general, encontrara en estos cuentos representaciones de lo que posiblemente es lo que se busca como garante de felicidad y vida; es el juego de las éticas deseables y construidas como necesarias para la enseñanza de las normas que se acedan como “buenas”.

El concepto de Rey, de Reina, de Princesa, iglesia, reverencia y demás, son formas que muestran esa necesaria vinculación del mundo representado en lo mágico con el mundo real en el que se desenvuelven las culturas europeas en ese momento de la historia, y que por lo tanto son una extensión de las formas reales, a partir de la idealización de las mismas estructuras: el vinculo entre la realidad la idealización de esa realidad desde unos cuentos que funcionan para hacerse extensivos a la población.Sin embargo, aunque fue una real intensión de los autores que buscaban recopilar elementos de unificación de la cultura Germánica que se hallaba dispersa, se habla de su base en las mitologías y los cuentos orales y populares germanos. Sirvió como factor de cohesión y eso era lo que precisamente se buscaba; darle a la población un factor que los hiciese auto-reconocerse en un contexto y obedecer a unas normas imperativas.

El cuento de Hamelin ha mostrado ese agente de unión entre otros muchos cuentos: el periodo de las pestes y plagas europeas tal vez tengan representación allí, pero lo que sí parece ser una justificación de los mismos es esa necesidad de tomar unas formas de pensamiento popular y vincular a ellas las necesidades que se suscitaban en un momento histórico dado.Es por este motivo, que dichos autores, y su literatura ha tenido una relevancia significativa dentro de nuestro nuevo contexto sociocultural en pleno siglo XXI. Es así que la moral y ética impartida a través de estas narrativas han sido llevadas al mágico mundo de la ilustración a través de la televisión con la intensión de llegar más férreamente a diferentes culturas, dando a conocer su magna obra literaria y el discurso desarrollado en sus textos.

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