martes, 3 de noviembre de 2009

SIN PELAYO -DE EL MÁS OSCURO DE LOS OBISPOS LLAMADO SAN PELAYO -

San Pelayo, el más grande Jerarca de la iglesia católica de todos los tiempos y honrado por los burgueses políticos, quienes con la ayuda de él, dictaminaban leyes en pro de sus riquezas latifundistas para de esta manera someter a sus coterráneos a la esclavitud y el pago de tributos al santuario y sus jefes. Sin embargo es odiado por el resto de los aldeanos, humildes campesinos que labran la tierra de sus verdugos para no morirse de hambre.

Porque con el pasar de los años han sido expropiados de sus tierras por la violencia que azota su pueblo y región. Ya ha transcurrido mucho tiempo desde que fueron esclavizados, humillados y sometidos a altas horas de duro trabajo labrando grandes parcelas y ateniendo a las grandes celebridades del pueblo.

Un 22 de julio, la aldea, cansada de sufrir esta humillación acompañada de maltrato físico y verbal por parte de sus patrones, el egoísmo material y la incomprensión total de San Pelayo, no lo soportaban más. Estos héroes en soledad, decidieron avanzar para cambiar el sentido de la historia, salir de aquel abismo oscuro y cruel al que han sido sometidos por un largo tiempo. Sonó la sirena, el campamento de humildes labriegos avanzo hacia la conquista de su libertad, llenos de valor y coraje, decididos a aplastar y destruir las cadenas que les ataban a la esclavitud ya por muchos años, marcharon hasta aquel lugar de sombra con su bandera negra símbolo de libertad.

Un ejercito les esperaba para contrarrestarles pero nada pudieron hacer contra el poderío y la gran decisión de los aldeanos, que deseaba pasar de muerte a vida, costara lo que costara. A destrucción y ruinas fue reducida la Abadía, el castillo de resguardo de ese maligno abad, llamado San Pelayo; el miedo inundo la iglesia inquisidora, antiguas leyes que no volverán, historia olvidada oculta y guardada.

Se aplico la justicia que no tiene edad, la batalla fue un asombro, pelearon hasta el cansancio ante las tropas del mal, una gran fuerza interior infunde el animo para luchar sobre el valle de oscuridad. Atravesaron el valle de lágrimas para lograr su libertad.

Fueron muchos los caídos, los muertos en una sangrienta batalla, sin tregua, sin descanso y sin alimento. Conquistaron y pelearon; a sus capturados entre ellos a San Pelayo y sus secuaces políticos. No los mataron sino los pusieron tras las rejas para que pagaran por sus más atroces crímenes en vida. ¡¡¡Basta ya!!! No más mentiras de la religión y sus políticos que nos gobernaban indiscriminadamente junto con sus burgueses. Gritaron sin descansar. Ahora viviremos sin San Pelayo.

1 comentario:

  1. Bello artículo. Símbolo de la redención de los pueblos humildes de Colombia y el mundo ante la injusticia social.

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